“… el no poder alcanzar una cosa no ha sido nunca motivo para dejar de desearla. Al contrario, más bien tiende a suscitar y avivar el deseo. Así ocurre que nuestro amor por otras personas y nuestro deseo de encontrarnos en su compañía aumenta al morir las personas amadas. Y la imposibilidad de comunicarnos con alguien, de nuevo puede convertir en amor o estima la indiferencia que sentíamos, y hacernos considerar como deseable la compañía que antes nos producía hartura y tedio. De una misma manera, el amador que comprende que no puede alcanzar lo que ansía, y que cada paso que dé para poseer al amado le revelara nuevos y vastísimos terrenos imposibles de conquistar, no por ello desfallece ni halla en esto medicina para su pasión; antes al contrario, se exacerba su deseo y se aguza hasta quedar mudado en desesperación, que le hace considerar el objeto amado como mil veces mas precioso y deseable.”
Así lo dijo.
lunes, junio 09, 2008
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